lunes, 9 de abril de 2012
Lucha
Hoy escribo aquí porque tengo un rato y no tengo la serie Galáctica para ver hoy. Hoy termina la Semana Santa. Han sido unos días duros. Unos días de lucha interior. Y no ha tenido nada que ver con la religión. La verdad es que la religión la tengo un poco apartada. Por el momento necesito pasar de ella y centrarme un poco más en mí. Sé que la tengo ahí, no la rechazo, pero solamente cuando esté preparado podré mirarla y acercarme (si así lo quiero) de otro modo. Han sido unos días duros porque he estado en constante lucha interior. Es atroz. Tengo muchos miedos. Unos fundados, otros infundados. Unos pertenecen a la naturaleza propia del ser humano, a la inseguridad, al descubrir que está desnudo frente a la vida. Otros son miedos a mí mismo. Y mi batalla está librándose en ambos bandos. A veces es difícil distinguir unos de otros. A veces hace falta caer para levantarse con arrojo y decir con más fuerza "aquí estoy y lucharé por mí hasta el final". Hoy he visto la película 300. No la había visto. Me ha gustado regular, al fin y al cabo es todo batalla tras batalla. Digamos que espectacular visualmente hablando, pero creí que tendría otro argumento. Sin embargo, me ha llamado la atención mucho el temperamento de los guerreros. Claro que tienen miedo, como todos, pero la fuerza interior que tienen por defender lo suyo, sus tierras, su gente. Por no dejarse doblegar nunca, hace que sean capaces de enfrentar ese miedo. De darlo todo por ellos mismos. De no sucumbir, de no entregarse. Desde luego, estamos hablando de una batalla, de una guerra. Pero me he visto a mí mismo. A veces la vida te pone en situaciones de batalla frente a frente. Donde sientes el aliento del miedo muy cerca y te enfrentas al abismo. Donde solo queda echarle "cojones" y decir "aquí estoy". Y solamente con el coraje suficiente para defender lo tuyo eres capaz de tirar adelante y vencer lo que te venga. Y solamente puedes hacer eso cuando de verdad quieres lo tuyo, luchas por ti, te quieres, te mimas, te consideras sagrado. Hoy tenían en mí sentido la palabra "honor". Solo el que ha dado todo de si mismo en la vida puede entender lo que implica esa palabra y lo importante que es defenderlo. La batalla continúa. Tengo miedo e inseguridad. Pero lucho por mí.
sábado, 10 de marzo de 2012
¿Te atreves?
¿Te atreves a elegir tu camino? ¿te atreves a ver TODOS los INFINITOS caminos que hay y escucharte a ti mismo, ser el dueño de tu decisión, decir "esto es lo mío y el resto no me llama" y elegir decididamente el tuyo? ¿Sí? ¿No? Es difícil. Probablemente de las cosas más difíciles. Porque la confianza en uno mismo para ser capaz de tomar este tipo de decisiones se ve mermada por aquello que nos han dicho que "debemos ser" y todo aquello que vemos por ahí. Y al final, qué. Te quedas en la encrucijada de caminos mirando a todos y llorando porque no sabes qué hacer. Y tienes miedo de elegir lo que no es adecuado y tienes miedo de tal y tienes miedo de cual. Y te dicen estos por aquí esto y te dicen los otros por aquí lo otro. Y maldices porque las cosas son complicadas y tú solo quieres estar tranquilo, ser feliz, dedicarte a tus cosas... Y es que la auténtica libertad es muy difícil de llevar a cabo. La respuesta está indudablemente en TI. ¿Te atreves a escuchar a tu corazón DE VERDAD? aviso... da mucho miedo.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Soledad
Cada vez me voy dando más cuenta de la necesidad de romper. De romper con la gente, de romper con mi pasado interior. De dar a la gente lo que yo soy, no lo que yo quiero que ellos vean de mí. Y eso me asusta. Porque tiene un riesgo muy grande. Tiene el riesgo de que te pones tú en juego. Tiene el riesgo de que "puedes no gustar". Pero es necesario. Es necesario porque es así como empiezas a conocerte, a confiar en ti más que nunca y a querer a las personas de verdad. Ya no hay intereses de por medio. Ahora solo hay personas, con virtudes y defectos. Y si quieres es de forma gratuita, no interesada, no buscando nada. Me cuesta atreverme... tengo a mi alrededor construida una red que tengo que ir destruyendo poco a poco para transformarla en algo mucho más auténtico. Y por el camino pueden caer personas y seguridades. Por suerte eran falsas seguridades. Y eso me da miedo, porque aunque sean falsas las tengo bien agarraditas. Pero voy a por mi camino. El mío. De lo que estoy seguro es de que voy a encontrar muchas más cosas buenas que malas. Y cada vez voy a encontrar más la realidad. Porque para vivir en una mentira... ¿merece la pena vivir?
Un abrazo
Un abrazo
jueves, 8 de diciembre de 2011
Miedo
Mucho hacía que no me dejaba caer por estos lares. Solamente voy a contar que tengo miedo. Tengo miedo como siempre he tenido. Tengo miedo como he tenido toda la vida. Me han hecho creer que era una persona muy especial y no uno más y de tanto hacérmelo ver me lo he creído. Me he agarrado a eso fuertemente, durante toda mi vida, cada vez un poquito más, cada vez más, hasta que ha formado parte de mí. Un poco de la misma manera que el caballero de la armadura oxidada hacía de su armadura su cuerpo, así he sido yo. Ahora me encuentro cada vez más desnudo. Pero ya no me sostiene eso a lo que me agarré y por abajo hay mucho vacío... y a veces me caigo. Muy a menudo me caigo. Y me entra miedo. Más que miedo pánico. Sudo, no puedo dormir. Me siento impotente. Hasta que sea capaz de ir confiando cada vez más en mí y que no necesito agarrarme a nada que no sea yo mismo no estaré tranquilo. Lloro a menudo por la dificultad del camino. Me da miedo que sea infinito. Me da miedo que no lo soporte. En general, tengo mucho miedo.
Un abrazo.
Un abrazo.
sábado, 11 de junio de 2011
Rebeldía
Puedes estar muy decidido. Como yo. Puedes tenerlo claro. Como yo. Puedes ir a por ello con todo lo que conlleva. Como yo. Bien. Es el principio de la batalla. O quizá la mitad. O quizá el comienzo del fin. Pero lo que está claro es que queda lucha despiadada por delante. Y lo que está claro es que te estás enfrentando a lo que has estado viviendo durante toda tu vida. Te estás enfrentando a ti mismo. Estás plantando cara a lo que te ha impedido ser lo que eres.
“Puede que lo intentes pero no puedes dejar de ser lo que eres, siempre estarás en lucha contigo mismo hasta que completes tu círculo” le decía el Coronel Trautman a Rambo en la tercera entrega de la saga.
Y hoy me enfrento a Dios. A ese Dios que no existe. A ese Dios falso que promete la felicidad si eres bueno. No, no me estoy volviendo ateo, ni mucho menos. Estoy enfrentándome como ya he dicho al Dios que no existe. Al Dios que han creado dentro de mí y que ha instaurado normas, dificultades e impedimentos para ser libre. Para completar mi círculo y ser lo que soy.
Y después... mi intención es clara, no voy a dejar de buscar. No voy a parar de moverme. Porque en lo más profundo de mí deseo que sí que haya un Dios. Un Dios que de respuesta a todos los sinsentidos de esta vida. A todas las cosas inexplicables. A todo el sufrimiento gratuito, desgracias y que de un sentido a todo esto que estamos viviendo. Pero no un Dios que me da miedo. Un Dios que no me deja expresarme, que no me deja rabiar, odiar, desesperarme, odiarle a Él cuando no comprendo y en definitiva un Dios que no me deja ser YO. No es una batalla fácil. Hay que hacerla con mucho cuidado, muy atento y sobre todo da mucho miedo. Pero una vez te das cuenta que ese es el camino hacia tu libertad, no hay marcha atrás. En realidad es muy sencillo... cuando en una relación (de amistad - pareja - de lo que sea), uno de los miembros con su influencia tiene doblegado al otro, no le permite expresarse, manifestarse, ser lo que es y, en definitiva, dar TODO lo que tiene en esa relación, es una relación viciada. Abocada al fracaso y a la infelicidad. Las verdaderas relaciones son las que se construyen a partir de varios individuos libres que han elegido tomar parte libremente en esa relación y en consecuencia se ven libres para poner en ella todo lo que tienen.
Dios: voy a por ti y te voy a aplastar.
lunes, 6 de junio de 2011
Pesos
Son muchos los pesos que llevo encima.
Ya he aprendido a no dejar de caminar nunca, por más o menos pesos que lleve encima. Cuantos más pesos más cuesta andar, moverse, vivir, respirar. Más despacio habrá que caminar. Sé que tengo muchos pesos que no me corresponden. Esos son los más difíciles de quitarse. Da miedo deshacerse de ellos. Mucho miedo. Son supuestas seguridades, supuestos "si esto, entonces esto". Ya los conozco. Y por eso ya no los deseo. Me cargan mucho. Me impiden seguir caminando e incluso me dicen algunos "ey, pero si no tienes que seguir caminando" "si ya está todo hecho". Esos son los peores. Las peores mentiras que encierran esos pesos. Son la trampa de la negación. De la negación de que el mundo gira, 24h al día, 365 días al año. La negación de que las plantas crecen, el agua corre y las personas también crecen. Pero, ¿a quién no le atrae un "aquí tienes, tómate este caramelito y olvídate de todo lo demás, que no hay nada más que hacer salvo vivir y disfrutar"? Cuando toda tu vida ha sido tu alimento, tu peso... es lo que más cuesta de soltar. Pero conozco esa "mágica" carga. Y no la quiero. Paso de ella, prefiero moverme. Pero a día de hoy son muchos los pesos que cargo. Y me muevo con ellos, como puedo, unos días con más fuerza, otros con más cansancio, otros con desesperación... hay muchos días que le tengo que añadir a todo esto los pesos reales de la vida, con los que hay que lidiar como buenamente se puede. En definitiva... ¿estoy bien? bueno... estoy caminando, cansado, harto, con agujetas, pesado... así estoy. Cuando me libere de más pesos ya veremos qué tal camino.
miércoles, 20 de abril de 2011
When the chips are down ...
Y es que a la hora de la verdad... vas a estar solo. La gente tiene cosas que hacer. No es agradable tener que aguantar. No es agradable tener que consolar. Cuando más necesites llamar a alguien para quedar, ser abrazado y llorar... repasas tu lista de gente... ahí no hay nadie. Así que de la mierda sales tú solito. Y si tienes ganas de llorar, llora solo. Menos mal que tengo a mi lado a una persona muy especial que está incondicionalmente. Aunque bastante la he llorado ya... pero nunca podré estarle agradecido todo lo que ahí ha estado. Y es que tenía que escribir esto, porque ahora necesitaba llorar a alguien y ante la impotencia de que no tuviera a quién me ha entrado rabia. Quizá simplemente las cosas son así y me he vuelto a topar con la realidad una vez más... quizá yo esté equivocado... con el tiempo lo descubriré. Lo que sé seguro es que esta experiencia, no sé cómo pero la utilizaré en el futuro como un aprendizaje de calidad.
P.D. Gracias Mar, obviamente tú eres esa persona
P.D. Gracias Mar, obviamente tú eres esa persona
