Desvelado en la noche, no puedo dormir. La ansiedad se apropia de mis piernas, de mis brazos. Me levanto, preparo una tila. Repaso algún blog para ver si hay nuevas entradas. Me digo a mí mismo... ¿por qué no actualizas el blog? Entro en el blog. Accedo con mi cuenta. Pienso...¿qué voy a escribir?
Doy un trago a mi tila. Y cuando me quiero dar cuenta, mis dedos están tecleando lo que estoy viviendo. Lo que estoy haciendo.
Inseguridades, dudas, miedos, complejos de superioridad, caminos por recorrer, sentimientos por robustecer ... y sobre todo llanto, mucho llanto. Llanto que moja como una gran tormenta y te mueve a refugiarte en ese rincón que conoces bien en el que te encuentras resguardado. En el que la incomprensión, el miedo, y la inseguridad no te calan porque a ese sitio ya no llegan...
¿No es hermoso?
Se acabó la tila. Vuelvo a la cama que el bebé tiene sueño.
Un abrazo.