viernes, 13 de septiembre de 2013

Cómic muy bueno






viernes, 6 de septiembre de 2013

¿¿Hacia dónde nos dirigimos??


Sencillamente, me ha encantado.






miércoles, 21 de agosto de 2013

Reflexiones 1.0

Veo que llevo más de un año sin actualizar el blog... Bueno, solo quería escribir unas breves reflexiones que he tenido hoy desayunando.

 -Reflexión número 1: whatsapp
Mientras estaba desayunando, estaba con el móvil hablando por whatsapp con Javi Jekyll ... estaba entretenido, contándole algunas anécdotas. En realidad estaba a gusto. Entonces he sido consciente. Ya lo había sido en otras ocasiones, pero me he dado cuenta de la magia de whatsapp. Y es que, si la otra persona hubiera estado allí, desayunando conmigo, quizá no le hubiera prestado la misma atención. De hecho, aunque lo evito todo lo que puedo (y lo logro en gran medida, por suerte), son tantas las veces en que, estando tomando algo con gente, me siento atraído por el whatsapp y hablar con gente de ahí, dando más importancia a lo que ocurre en ese ciberespacio que a lo que ocurre en la realidad. Y este fenómeno lo veo y lo veo continuamente a mi alrededor con otra gente. Y yo me pregunto... ¿qué magia tiene whatsapp? Pues whatsapp tiene la magia del anonimato. El anonimato presencial. Whatsapp oculta los gestos, permite que uno piense antes de hablar, da juego a la imaginación de que cuando uno tarda en contestar vete a saber qué está haciendo (porque no vemos la cara del otro pensando qué va a contestar... ¿os imagináis una conversación real así?) y sobre todo, solamente muestra la parte más "maravillosa" de nosotros. Todo es buen rollo en whatsapp (generalmente). Mientras que, con la persona que tenemos enfrente, puede haber silencios, momentos tensos, sobre todo PUEDE VER NUESTRA CARA (¿cuántas veces habéis contestado un "jajajajaja" enorme e whatsapp con la cara más de perro que tenéis?). No estamos seguros. Con lo cual... ojo con whatsapp. Nos muestra un mundo maravilloso, pero totalmente falso, irreal e idealizado. No hablo de que whatsapp sea malo de por sí, es algo muy útil y es genial, pero, como todo... muchas veces el ser humano lo utiliza para no mirar a la realidad. Porque en la realidad hay risa, diversión y fantasía, pero también hay momentos tensos, silencios incómodos, caras largas y caras de cansancio, ganas de llorar. Y si no compartes eso con la persona que tienes enfrente (si es tu amigo), una amistad será imposible de cultivar como es debido. Porque una verdadera amistad no se cultiva solamente a base de risas y buen rollo. Los lazos que generan ese tipo de amistades son débiles y a la hora de la verdad muy quebradizos.

 -Reflexión número 2: la seducción
Regresando de desayunar, me han parado los pesaditos de médicos del mundo que estaban en la calle. Me he dejado preguntar y he charlado con ellos. Lo cierto es que el tipo que me ha parado tenía un carisma interesante, aunque a mí no me gustaba ese tipo de carisma, pero parecía buena gente, y, sobre todo, la causa por la que estaba ahí era una causa muy buena. Así que he charlado un rato con él. Según me iba preguntando, me sentía como esta gente que para las cámaras por la calle para preguntarles cosas. Era una situación divertida, y la charla era agradable. El chico ha ido preguntándome cosas, interesándose por mí, contándome la problemática... Luego me ha hecho la trampa del dinero (- qué puedes hacer con 30cm en Madrid?? (te deja que respondas, para que vayas andando tú por el reguero de miguitas que pone) - nada - pues nosotros con 30cm. bla bla bla. El caso es que al final es una suscripción de 30cm al día por no sé cuánto tiempo. Vamos que los 30cm al final son 120€ al año. ¿por qué no me preguntaste directamente por los 120€ en lugar de los 30cm.??? tramposillo... pero como es por una buena causa, pues lo permito y no me enfado, al contrario, me río mucho con ellos). Luego ha llegado un negro alto, súper sonriente, con un carisma muy muy grande, me ha dicho que parecía latino, me ha preguntado cosas, se ha interesado por mi situación, etc. etc. Al final les he dicho que no podía, les he contado mi situación de parado en vías de montar una empresa y me han despedido deseándome mucha suerte y el negrito me ha dicho que no perdiera la sonrisa, que mucha suerte y muchas cosas más. Ha sido genial, ciertamente. De hecho les he prometido que iba a hacer una donación puntual porque me parecía muy importante lo que hacían. El negrito ha llegado a afirmar de mí que "ya colaboras en algo? pareces una persona muy concienciada". Lo cual me ha hecho sentir bien e importante. Y regresando a casa he estado pensando en todo esto. Puesto que detrás hay un fin no interesado, estas personas regalan su tiempo, y es algo bueno, pues genial. Pero me he dado cuenta de cómo, hasta cierto punto han conseguido seducirme. Especialmente el negrito, ha encontrado la forma de hacerme sentir bien, valorado, importante, de tal manera que tenía toda mi atención y un cierto control sobre mí. Y funciona!!! ¿Qué clase de juego es ese??? ¿por qué necesitamos sentirnos queridos por extraños? ¿necesitamos que vengan de fuera a decirnos nuestras cosas buenas y cuando nos las dicen nos entregamos como corderitos? ¿Qué clase de necesidad afectiva es esa que tenemos dentro y que nos hace vulnerables? Y de estas preguntas os aseguro que pueden salir unas respuestas que ni imagináis... muy duras y muy reales, ojo... pero os van a hacer mirar a la realidad. do we live in Matrix?

 -Reflexión número 3: la gratuidad
Llegando ya a casa con estos pensamientos, me disponía a hacer una pequeña transferencia a esta gente. Me he visto a mí mismo haciendo cuentas, pensando... bueno, 30cm. al día, lo multiplicamos por tanto, sale tanto... joe, no es tanto dinero. Hay días que me compro un capricho y me gasto más y me duele menos que hacer esta donación que es muchísimo menor. Parece un poco hipócrita, parece un poco egoísta, parece un poco incoherente... bla bla bla. Pero no nos engañemos. Ahondemos un poco en el asunto. ¿Qué hay detrás de todo ese pensamiento? ¿No habrá un sentimiento de tratar de autoconvencerme de que me sienta culpable porque hay gente que lo pasa mal y yo podría esto y lo otro y tal y cual? ¿Y autojustificar que, bueno, doy lo que puedo, pero podría dar más y esto y lo otro pero claro, yo no me puedo permitir más...? Un diálogo interminable. Y yo creo que, como tantas veces, en lo más sencillo está la respuesta. Analicemos los hechos. Mi dinero es mi dinero. Y lo he ganado yo o me ha llegado a mí por mis vías, mis canales, etc. Con lo cual es mío y sólo mío. Y regalar dinero, por más que lo disfracemos, me jode. Y es un sentimiento humano y normal. Y ahora, desviádome un pelín, me voy al tema de los regalos (de cumpleaños, etc.). Un regalo es algo GRATUITO. Y un regalo, tiene que costar hacerlo. Un regalo representa algo que tú te quitas, y que como te quitas te cuesta y se lo das a otra persona, un amigo, porque le quieres. Y como le quieres, eres capaz de tener ese "mini-sufrimiento" para que se transforme en "mini-alegría" por su parte, porque él recibe algo que le gusta y además observa cómo te has "mini-sacrificado" por él para que tenga ese momento. Y eso tiene mucho valor. El fastidio de perder una parte de tu dinero porque sí porque crees que tu amigo lo merece, si los dos lográis apreciar esa magia, tiene un valor incalculable y realmente construye una línea de amistad y unos lazos brutales. Porque tu amigo ya tiene un trozo de ti. Y, volviendo a lo de las donaciones, pues sí, es normal que te cueste. Y que des lo que des, te tiene que costar y joder. Así que dejémonos de autojustificaciones y donemos si queremos. Y si lo hacemos, que nos joda, que nos cueste y que nos caguemos en la leche puta porque estamos entregando una parte de nuestro dinero. Obviamente el saber que es para hacer un bien, pues hace que sea posible y que calme ese "mini-sufrimiento". Pero en definitiva: hacer una donación (bajo mi punto de vista) tiene que costar y joder. Y no nos creamos la hostia por haberlo hecho. Si lo utilizamos para sentirnos súper bien estamos simplemente comprando autoestima.

 Y aquí terminan mis reflexiones que quería plasmar en algún sitio... madre lo que da de sí un desayuno.

 Un abrazo

lunes, 9 de abril de 2012

Lucha

Hoy escribo aquí porque tengo un rato y no tengo la serie Galáctica para ver hoy. Hoy termina la Semana Santa. Han sido unos días duros. Unos días de lucha interior. Y no ha tenido nada que ver con la religión. La verdad es que la religión la tengo un poco apartada. Por el momento necesito pasar de ella y centrarme un poco más en mí. Sé que la tengo ahí, no la rechazo, pero solamente cuando esté preparado podré mirarla y acercarme (si así lo quiero) de otro modo. Han sido unos días duros porque he estado en constante lucha interior. Es atroz. Tengo muchos miedos. Unos fundados, otros infundados. Unos pertenecen a la naturaleza propia del ser humano, a la inseguridad, al descubrir que está desnudo frente a la vida. Otros son miedos a mí mismo. Y mi batalla está librándose en ambos bandos. A veces es difícil distinguir unos de otros. A veces hace falta caer para levantarse con arrojo y decir con más fuerza "aquí estoy y lucharé por mí hasta el final". Hoy he visto la película 300. No la había visto. Me ha gustado regular, al fin y al cabo es todo batalla tras batalla. Digamos que espectacular visualmente hablando, pero creí que tendría otro argumento. Sin embargo, me ha llamado la atención mucho el temperamento de los guerreros. Claro que tienen miedo, como todos, pero la fuerza interior que tienen por defender lo suyo, sus tierras, su gente. Por no dejarse doblegar nunca, hace que sean capaces de enfrentar ese miedo. De darlo todo por ellos mismos. De no sucumbir, de no entregarse. Desde luego, estamos hablando de una batalla, de una guerra. Pero me he visto a mí mismo. A veces la vida te pone en situaciones de batalla frente a frente. Donde sientes el aliento del miedo muy cerca y te enfrentas al abismo. Donde solo queda echarle "cojones" y decir "aquí estoy". Y solamente con el coraje suficiente para defender lo tuyo eres capaz de tirar adelante y vencer lo que te venga. Y solamente puedes hacer eso cuando de verdad quieres lo tuyo, luchas por ti, te quieres, te mimas, te consideras sagrado. Hoy tenían en mí sentido la palabra "honor". Solo el que ha dado todo de si mismo en la vida puede entender lo que implica esa palabra y lo importante que es defenderlo. La batalla continúa. Tengo miedo e inseguridad. Pero lucho por mí.

sábado, 10 de marzo de 2012

¿Te atreves?

¿Te atreves a elegir tu camino? ¿te atreves a ver TODOS los INFINITOS caminos que hay y escucharte a ti mismo, ser el dueño de tu decisión, decir "esto es lo mío y el resto no me llama" y elegir decididamente el tuyo? ¿Sí? ¿No? Es difícil. Probablemente de las cosas más difíciles. Porque la confianza en uno mismo para ser capaz de tomar este tipo de decisiones se ve mermada por aquello que nos han dicho que "debemos ser" y todo aquello que vemos por ahí. Y al final, qué. Te quedas en la encrucijada de caminos mirando a todos y llorando porque no sabes qué hacer. Y tienes miedo de elegir lo que no es adecuado y tienes miedo de tal y tienes miedo de cual. Y te dicen estos por aquí esto y te dicen los otros por aquí lo otro. Y maldices porque las cosas son complicadas y tú solo quieres estar tranquilo, ser feliz, dedicarte a tus cosas... Y es que la auténtica libertad es muy difícil de llevar a cabo. La respuesta está indudablemente en TI. ¿Te atreves a escuchar a tu corazón DE VERDAD? aviso... da mucho miedo.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Soledad

Cada vez me voy dando más cuenta de la necesidad de romper. De romper con la gente, de romper con mi pasado interior. De dar a la gente lo que yo soy, no lo que yo quiero que ellos vean de mí. Y eso me asusta. Porque tiene un riesgo muy grande. Tiene el riesgo de que te pones tú en juego. Tiene el riesgo de que "puedes no gustar". Pero es necesario. Es necesario porque es así como empiezas a conocerte, a confiar en ti más que nunca y a querer a las personas de verdad. Ya no hay intereses de por medio. Ahora solo hay personas, con virtudes y defectos. Y si quieres es de forma gratuita, no interesada, no buscando nada. Me cuesta atreverme... tengo a mi alrededor construida una red que tengo que ir destruyendo poco a poco para transformarla en algo mucho más auténtico. Y por el camino pueden caer personas y seguridades. Por suerte eran falsas seguridades. Y eso me da miedo, porque aunque sean falsas las tengo bien agarraditas. Pero voy a por mi camino. El mío. De lo que estoy seguro es de que voy a encontrar muchas más cosas buenas que malas. Y cada vez voy a encontrar más la realidad. Porque para vivir en una mentira... ¿merece la pena vivir?

Un abrazo

jueves, 8 de diciembre de 2011

Miedo

Mucho hacía que no me dejaba caer por estos lares. Solamente voy a contar que tengo miedo. Tengo miedo como siempre he tenido. Tengo miedo como he tenido toda la vida. Me han hecho creer que era una persona muy especial y no uno más y de tanto hacérmelo ver me lo he creído. Me he agarrado a eso fuertemente, durante toda mi vida, cada vez un poquito más, cada vez más, hasta que ha formado parte de mí. Un poco de la misma manera que el caballero de la armadura oxidada hacía de su armadura su cuerpo, así he sido yo. Ahora me encuentro cada vez más desnudo. Pero ya no me sostiene eso a lo que me agarré y por abajo hay mucho vacío... y a veces me caigo. Muy a menudo me caigo. Y me entra miedo. Más que miedo pánico. Sudo, no puedo dormir. Me siento impotente. Hasta que sea capaz de ir confiando cada vez más en mí y que no necesito agarrarme a nada que no sea yo mismo no estaré tranquilo. Lloro a menudo por la dificultad del camino. Me da miedo que sea infinito. Me da miedo que no lo soporte. En general, tengo mucho miedo.

Un abrazo.
 
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